domingo, 27 de noviembre de 2016

Sal en medicina y veterinaria

En esta ocasión queríamos hablaros de un tema de lo más interesante. Sin embargo, y debido a que no queremos abusar del tiempo de nuestros lectores, nos ceñiremos exclusivamente al título de la entrada, a pesar de que se podrían escribir tratados enteros acerca de la medicina y veterinaria en la antigua Roma. Es por ello que no comentaremos su historia, los fundamentos, el instrumental o los especialistas.

Aun así, debemos mencionar el inicio fundamentalmente religioso de la medicina con el templo dedicado a Dea Salus (diosa de la curación, la limpieza y la sanidad) situado en lo alto del Quirinal. Este componente religioso se mantendría incluso tras la caída del Imperio, donde en sus comienzos aquellos que podían considerarse médicos (en todas sus variantes) o veterinarios eran mal vistos por la sociedad. Esto es así, porque la medicina romana es esencialmente griega, por tanto, se consideraba que sus especialistas eran una suerte de arcaicos que corrompían el buen nombre del civis romanus. Con el pasar del tiempo, fueron innumerables los especialistas en ambas disciplinas y más numerosos aún los tratados que podemos mencionar para la época. Concretamente en medicina, los romanos hicieron tres contribuciones fundamentales:


  1. Los hospitales (valetudinaria) militares
  2. El saneamiento ambiental
  3. La legislación de la práctica y de la enseñanza médica

En veterinaria son igualmente importantes los personajes que podemos nombrar, algunos incluso trabajaron al servicio del gobierno imperial. De entre los animales, el caballo era considerado un sujeto tan complicado como el ser humano y así lo demuestra Mulomedicina, un libro enfermedades de los caballos y mulas escrito por Vegetius a finales del siglo IV.

Sello de oculista
(Fuente: http//:arraonaromana.blogspot.com)
Esto nos lleva a hablar de las fuentes que utilizamos para saber sobre el uso de la sal en medicina y veterinaria. El principal son los tratados y compilaciones hechas sobre la materia de diferentes autores romanos, de los cuales, nombraremos algunos a continuación. Por otra parte, tenemos los sellos de oculista procedentes principalmente de campos de batalla. Generalmente de tipo cuadrangular o rectangular, oscilaban entre los 3 y 6 cm de longitud, de 1 a 5 cm de anchura y 1 cm de espesor. Los mismos se encuentran sobre las recetas de las tablillas que portaban los enfermos, quienes, con éstas, acudían al farmacéutico.

La sal como elemento terapéutico, sobre todo la de Hispania, era eficaz contra enfermedades de la piel, fortalecimiento de las encías, dolores en tendones, la gota e hidropesía, fiebre, afecciones oculares, infecciones intestinales, etc. Pasamos a nombrar algunos remedios medicinales en los que interviene la sal:


De Medicina, por Cornelio Celso
(Fuente: http/:hyfmedfmbuap.blogspot.com)
  • No podíamos dejar sin nombrar al Plinio el Viejo, quien en su Historia Natural habla sobre el uso de la sal contra las mordeduras de serpientes, la descomposición de cadáveres, los dentífricos, los colirios oculares, la disentería o distintas clases de tenia.
  • El poeta Ovidio aseguraba que la sal amónica, importada de Egipto, debía mezclarse con hinojo, mirra perfumada e incienso sobre líquido destilado de la cebada para quitar las manchas del rostro.
  • Quinto Sereno Samónico en su Liber Medicinalis, recomienda la sal Bética como remedio contra las hemorroides.
  • Hipócrates, en varios de sus tratados, utiliza la sal para preparar varios brebajes contra la tos. Él mismo, recomendaba la sal de Hispania para la podagra.
  • Para los animales, la sal junto a otros elementos como la miel, el vino, la cera, el aceito o el betún, era utilizada principalmente para las afecciones de los ojos en animales. Era igualmente utilizada para curar rozaduras e incrementar la fuerza del animal. Así lo aseguraban autores como Paladio en su obra Opus agriculturae, Flavio Vegecio Renato en Digesta artis mulomedicinae, o en el Corpus hippiatricorum Graecorum.
Dibujo de un tratado de veterinaria
 (Fuente: Ars Veterinaria)

Sin lugar a dudas, la sal fue un recurso médico de primera mano para muchas de las enfermedades sufridas tanto por humanos como animales. De todo ello se desprende también el obligado intercambio de productos y saberes que seguramente se realizaba a través del comercio, incluso con lugares muy apartados de la capital del Imperio: Roma.

Firmado por:
José Ramón Baldellou Alonso

Bibliografía:
  • Blázquez Martínez, Jose (1978): Historia económica de la Hispania romana, Ediciones Cristiandad, Madrid.
  • Mangas, Julio y Hernando, Mª del Rosario (2011): La sal en la Hispania romana, Arco/Libros S.L., Madrid.
  • Perea Yébenes, Sabino (2006): "El uso de la sal en el ejército romano y su abastecimiento en época altoimperial" en Arqueología Militar en Hispania II: producción y abastecimiento en el ámbito militar (coord. Morillo Cerdán, Ángel), Universidad de León, León: 345-359
  • Walker, Robin E. (1974): Ars Veterinaria. El arte veterinario de la Antigüedad hasta el siglo XIX. Ensayo histórico, Essex, Madrid.



Una salina de exterior en Maccarese, Italia. El desenlace.

Hace dos semanas, presenté el yacimiento de Campus Salinarum Romanarum en el estanque de Maccarese (Italia). Una vez conocido el contexto de su descubrimiento y de su momento histórico, hoy os detallaré algunos aspectos más técnicos que se han conocido gracias a la Arqueología.

Como ya mencionamos anteriormente, se han identificado varias fases en el yacimiento. La fase romana, y por tanto la que nos interesa aquí, pertenece a una serie de canales dentro de la tierra excavada con orientación Noreste-Suroeste y Noroeste-Sudeste, dispuestas ortogonalmente entre sí y organizados en una malla más regular. La salina se cavó en el suelo sin la ayuda de estructuras de contención particulares y tienes diferentes dimensiones y perfiles.

Los tubos de la época romana hasta ahora identificados, repartidas en un amplio territorio, que data del siglo II a.C y se utilizan en todo el período imperial; momento en el que el sistema de agua sufrió numerosas mantenimiento y puesta en práctica,  las cuales se encuentran en los estratos más claros de la tierra. Para el período romano la regularidad del sistema de canales dispuestos en "tablero de ajedrez" funcional para la distribución de agua salada en grandes extensiones de terreno que rodea el estanque, suponía una estrecha relación con la planta de extracción de sal.

Imagen aérea de uno de los canales de mampostería que se ejecutan a través de la presa por el interior de ánforas encontrado.
Autoras: Cinzia Morelli e Viviana Forte
 


El objetivo de la mayoría de estos sistemas es aumentar gradualmente el grado de salinidad del agua, desde la periferia hasta el centro de la salina, mediante decantación gradual a través de una serie de cuencas (Agricola 1556).

Las cuencas que se encuentran a lo largo de la presa de las ánforas, los canales y las áreas que las rodean son bastante similares a las estructuras descritas en Agrícola (libro escrito por Táctio, historiador romano del siglo I d.C. Sin embargo, no se encontraron tanques reales y no se pudo localizar separadores entre los tanques, mientras que los espacios entre el canal de suministro de agua consisten en áreas abiertas, no claramente definidas.

Sobre la base de los datos recopilados, los autores que lo han estudiado han formulado la hipótesis sobre el funcionamiento de este sistema: se usaba una o más veces al año, a partir del comienzo de la estación seca y el agua salada se introducía a través del canal amurallado que cruza la laguna (que no se ha encontrado, desde la zona investigada). A continuación, las esclusas se cerraban, aislando así, junto con el agua, la distribución a los otros canales, de los cuales una superficie de agua poco profunda podría extenderse sobre las áreas planas intermedias. Al final del ciclo de evaporación, la sal podría recogerse de la superficie de las zonas. Esta interpretación implicaría que estas salinas produjeron sal marina no refinada.

             PLANO
Principales obras
 de canalización hasta
 ahora identificados
en las minas de
 sal romana (en rojo)
y medieval (en color azul). 



Durante el ciclo de evaporación, se pudo haber alcanzado un control accesorio del nivel de agua mediante la manipulación de las compuertas. El plano muestra una dispersión de grandes áreas abiertas, cruzadas por canales aproximadamente perpendiculares, que regulan el flujo de agua desde el mar a través de dos canales principales interrumpidos por esclusas. Más concretamente, se supone que la presa de las ánforas ha funcionado como barrera y como soporte de la pasarela, ya que fue forzada por lluvia lateralmente en varios puntos por postes. Además, la densidad particular de los polos a lo largo de las cuencas de flujo en la parte sur del sistema podría indicar su función de consolidación de la pasarela.

De esta manera, concluyo con este apartado más técnico que demuestra, al igual que los otros ejemplos colgados, que la arqueología de la sal puede ser muy rica en el mundo romano.


Espero que os haya gustado, ¡hasta pronto!

Firmado:

Laura Pascual Fernández

BIBLIOGRAFÍA

Brigand, R., & Weller, O. (2015). Archaeology of Salt: Approaching an invisible past. Leiden (Países Bajos): Sidestone Press.

Cinzia Morelli et Viviana Forte, « Il Campus Salinarum Romanarum e l'epigrafe dei conductores », Mélanges de l'École française de Rome - Antiquité [En ligne], 126-1 | 2014, mis en ligne le 30 juin 2014, consulté le 10 novembre 2016. URL : http://mefra.revues.org/2059 ; DOI : 10.4000/mefra.2059








sábado, 26 de noviembre de 2016

Salazón y salmuera - La sal como conservante

El imperio romano fue el responsable de promover la gran variedad de industrias para la conservación de alimentos por alrededor de su amplio territorio. Salazones, ahumados, encurtidos, con vinagre, aceite de oliva, fermentación, miel y muchos otras fueron las técnicas de conservación que emplearon. Pero lo cierto es que muchas de ellas no fueron novedad de los romanos, sino que fueron heredadas de antiguos pueblos anteriores, como fueron los celtas, quienes desarrollaron la técnica de salazón para carne.

Aunque la variedad de técnicas era muy amplia, la más habitual fue la salazón, puesto que la sal era el producto de fácil alcance y el más rentable. Esta se utilizaba para la conservación principalmente de carnes y pescados, los cuales, para un posterior cocinado y consumición, era necesario desalarlos con leche y agua. También se llevó a cabo la salmuera, que se trataba de sumergir un producto en agua con sal y otros condimentos, empleándose para carnes, pescados, legumbres y aceitunas.

Como ya se hizo una entrada especifica en las factorías de conservas de pescados, centraremos esta en la sal como conservante de carne, la cual ha quedado relejada también en numerosos textos antiguos que, indican bien la realidad del asunto.

Varrón, polígrafo y funcionario romano, en sus escritos cuenta que el pueblo de los Insubres de Italia salaba tres o cuatro mil piezas de carne de cerdo y que en Lusitania se llevaba a cabo el envío de piezas de costillas de cerdo que previamente habían sido saladas.

Los romanos aprendieron de los celtas a poner en salazón el jamón y otros productos del cerdo, los cuales no han variado mucho hasta la actualidad. Se dedicaron a importar este producto de zonas que anteriormente habían sido celtas, como Wetsfalia (Alemania) o Hispania. Lo cierto es que fue en esta época cuando se comenzó a apreciar el jamón de la Península Ibérica.  El poeta Marcial habla en alguna de sus obras sobre la fama que tenían estos jamones, de la cual ya había hecho eco el geógrafo griego Estrabón:

“En Hispania, cerca de Aquitania, esta la ciudad de Pompelón (Pamplona), en la que se preparan excelentes jamones, que rivalizan con los cantábricos.”

Para la conservación de jamón se precisaban entre seis y nueve kilogramos de sal, dependiendo del tamaño del mismo.

Otros productos del cerdo, como tocino o lomo, se conservaban tras hacerles una cura y mantenimiento con sal. Las referencias también son variadas, por ejemplo, Virgilio cuenta:

“No estaban a su libre disposición ni el lomo ni los perniles de cerdo, endurecidos con sal y colgados de los ganchos cercanos al hogar, con el centro atravesado por un esparto y un seco manojo de eneldo atado con fuerza.”

El valor de la sal como conservante generalizó también su uso tanto para cocer como para conservar todo tipo de carnes, Plinio hace mención del uso de la sal para conservar testículos de castores, muy apreciados en la alimentación de la alta sociedad. Pero de este tema hablaremos en la próxima entrada.



Firmado por: 
Natalia García Enríquez


Bibliografía y Webgrafía:

domingo, 20 de noviembre de 2016

Salinae - Centro Arqueológico do Areal (Vigo)



Salinae es la única salina marina de evaporación solar conservada y musealizada de todo el Imperio Romano, gracias al cual, y por su excelente estado de conservación, se ha podido entender el sistema constructivo, el funcionamiento de las salinas romanas y el método de producción de la sal.


Localizado curiosamente en un lugar con escasa luz solar, al norte de la Península Ibérica, y algo poco habitual para este tipo de instalaciones, este yacimiento se sitúa geográficamente en la franja litoral de la ciudad de Vigo (Galicia), pero actualmente separado del mar por los rellenos que a partir del siglo XIX se sucedieron con el crecimiento urbano y el acondicionamiento del puerto comercial. Además, se encuentra en la base de la ladera norte del monte do Castro, primer responsable del buen estado de conservación de la salina romana hasta nuestros días.

Centrándonos en la estructura y teniendo en cuenta que el yacimiento no se ha excavado en su totalidad, podría decirse que este tiene una superficie mínima de unos 8.500 m2 y con una orientación SE-NO. La arquitectura de la salina está definida por las alineaciones de piedras hincadas formando cubetas en las que se decantaría la sal por evaporación solar del agua del mar. Dependiendo del escalón de la salina en el que se encuentren, estas son de distintas dimensiones y formas, siendo el más alto el mejor conservado, con un total de siete cubetas completas rectangulares de unos 2,4x4,7m.


Basándonos en el esquema básico que diferentes autores dan sobre la organización de una salina de evaporación solar, se han podido identificar tres áreas principales según su función, que se comunican por medio de un complejo sistema de compuertas y canales: los deposito o decantador, donde se almacena y decanta el agua salobre para liberarla de distintos materiales; las zonas de evaporación, en las que aumenta la concentración salina por la exposición solar; y los cristalizadores, donde se alcanza la máxima concentración de cloruros hasta la cristalización de la sal.
Dentro del marco cronológico del yacimiento se han podido establecer cuatro momentos históricos, que datan desde el siglo I a.C. al IV d.C.:

  • Época Republicana-Altoimperial (Siglos I a.C.- I d.C.): es el nivel más antiguo, perteneciente a la arena de playa, donde se han documentado abundantes fragmentos de ánfora (vinarias itálica y bética) y corresponde a un uso portuario de la zona de ámbito comercial.
  • Época Altoimperial (Siglos I-II d.C.): fase de explotación. continúa el uso portuario y se produce la construcción de la salina sobre el propio nivel de la playa, por lo que estuvo muy afectada por la erosión del mar y el viento. Su desarrollo posiblemente esté relacionado con una factoría de salazón de esa misma época documentada en la zona y con el poblado romano de O Castro, activo hasta el siglo III d.C.
  • Época Bajoimperial-Tardorromana (Siglos III-IV d.C.): continua la relación entre la población del asentamiento y la salina hasta que el primero se abandona y la salina comienza a abandonarse poco después. Esto también coincide con una bajada del nivel del mar y la progresiva sedimentación natural de tierras y arcillas procedentes de la ladera sobre el yacimiento, y con la acción del ser humano por deforestación y agricultura, que también afectaron a la transformación del patrón de asentamiento vinculado al desarrollo de una gran área industrial en la ensenara de Vigo.
Desde el inicio de la Edad Media hasta su descubrimiento arqueológico continuó el proceso de sedimentación natural incrementando el desarrollo estratigráfico del suelo del solar, y sin volver a encontrar evidencias de ocupación humana hasta época contemporánea.

El yacimiento fue descubierto en 1998 gracias al plan de construcción de un centro de salud, lo que provocó una importante reforma en el proyecto constructivo con el nuevo fin de conservarlo in situ y musealizarlo, inaugurando así en 2008 el Museo de las salinas romanas Salinae y Centro Arqueológico do Areal, situado en el subsuelo bajo en Centro de Salud Rosaía de Castro. Además, no se trata de un emplazamiento aislado, sino que forma parte de un conjunto arqueológico dentro de los orígenes de Vigo, junto con el yacimiento de O Castro, la villa romana de Toralla y el Museo do Mar. 

En este se ha recreado un ambiente similar al que debió tener la salina romana, dividiéndolo en tres ambientes explicativos correspondiente a cada fase de desalinización, que corresponde a una de las ocho zonas diferenciadas del centro:

1. Arqueología en la ciudad
2. Dos mil años de historia del yacimiento 
3. La sal en la historia
4. Sal para salazones y salsas
5. Un paisaje reconstruido de las cercanías de la salina 
6. La salina romana (reconstrucción) 
7. Historia de la sal (Usos y recetas)
8. La sal después de Roma.


Firmado por:
Natalia García Enríquez

Webgrafía:


     
  


sábado, 19 de noviembre de 2016

Las salinas de interior de Iptuci (Cádiz)

­Buenas tardes, en esta entrada continuamos con el tema tratado anteriormente por mi compañero, José Baldellou, sobre las salinas de interior. En este sentido, y tras indagar sobre diferentes emplazamientos salinos, me decidí por las de Iptuci.

Ubicación de las salinas, vía Google Earth.
Las salinas de Iptuci están situadas en el término de Prado del Rey (Cádiz), que a su vez está localizado en el Parque Natural de Los Alcornocales, a más de 100 km de la costa. Hoy en día sabemos que estas salinas se comenzaron a explotar a partir de la Edad de Bronce.

Posteriormente, en época fenicia, la extracción de sal empezó a realizarse de forma constante para la industria conservera, llegando a su máximo esplendor en época romana.

Gracias a la actividad de estas salinas, apareció en las cercanías un emplazamiento romano llamado Iptuci, situado en un cerro gracias al cual poseía un gran dominio visual de su entorno. Este asentamiento estuvo ocupado por gentes del Neolítico, fenicios, romanos, árabes y castellanos.

La llegada de los fenicios a las costas de Cádiz significó para los pequeños asentamientos de la zona la consolidación de la ciudad como núcleo económico basado en la sal. Con el nuevo sistema económico se produjeron grandes cambios sociales, pues las nuevas vías de comercio trajeron nuevas formas de vida a la ciudad.

Con el control romano de la península se contribuyó al fortalecimiento de la economía salina, convirtiéndose Iptuci en una ciudad relevante en el interior de la provincia bética.

En los siglos VIII y IX, los andalusíes construyeron en la cima del cerro una fortaleza de planta cuadrada. Pero en 1133, la ciudad fue asaltada y destruida por las tropas castellanas llegando el abandono y el olvido.

La existencia de estas salinas se debe gracias a los materiales que fluyen constantemente en el agua, a una temperatura de 25ºC y con un contenido salino de 28gr/l.

En la actualidad estas salinas de interior son unas de las últimas que se conservan. Para su funcionamiento se sigue usando el método tradicional que ya los romanos utilizaban: se produce la sal mediante el proceso de evaporación del agua salada, de manera que el líquido se evapora por la acción del sol y del viento. Para ello es necesario primero conducir el agua desde su nacimiento natural hasta las pozas donde se deposita la sal. Esta extracción se realiza durante los meses de calor, comenzado la actividad en mayo y terminando en septiembre, cuando la temperatura disminuye. Durante el invierno las salinas permanecen inundadas de agua, protegiendo las pozas.  



                                                                                                                     Firmado por:
                                                   Luís Machado

Bibliografía:
- Cánovas, S., Pacheco, F., López, J., Del Rio, M., Jarén, L., (2014): Salinas Romanas continentales:Primeras evidencias en Arroyo Hondo - Hortales (Prado del Rey, Cádiz), Revista Metallica, 22: 1-13. Sociedad Española para la Defensa del Patrimonio Geológico y Minero. 

Webgrafía:
-http://www.guiadecadiz.com/es/que-hacer/cultura/ciudad-romana-iptuci








sábado, 12 de noviembre de 2016

Hallstatt, una salina de interior

Situación de las minas de Hallstatt, hoy en día lugar musealizado
Las minas de sal de Hallstatt, situadas en la región de Salzkammergut en Austria, comenzaron a ser objeto de estudio por diversos profesionales a partir del siglo XIV. A pesar de ello, los descubrimientos realizados en la zona son anteriores y estuvieron motivados por los propios mineros
de la época que, con sus reiteradas intervenciones económicas, comenzaron a ser testigos de una serie de hallazgos.


Aunque las minas se remontan al Neolítico, siendo la etapa mejor conocida la Edad de Bronce – Edad de Hierro, en la presente entrada nos centramos en la época en la que estuvieron bajo dominio romano. Son numerosos y variados los hallazgos arqueológicos que han permitido reconstruir la historia de Hallstatt, permitiéndonos conocer aspectos sociales (quiénes trabajaban en las minas, distribución del trabajo, jerarquías sociales), económicos (salazones, producción de tocino, intercambios), culturales (producciones, decoraciones, gustos), alimenticios (dieta, colección-recolección, caza, enfermedades derivadas), etc.

Poblado romano (Fuente: El reino de la sal)
La presencia romana en Hallstatt se evidencia con un gran asentamiento en el actual distrito de Lahn y el control que ejercieron sobre el control de la sal. Friedrich Morton sería el principal arqueólogo en estudiar la zona, concretamente entre 1925 y 1967. Sus estudios, junto a los de Heinrich Zabaehlicky (tumbas de cremación, 1983), permiten identificar edificios de piedra típicamente romanos bajo los que se han encontrado fragmentos de cerámica, datando el poblado a finales del siglo I tras derrotar a los celtas autóctonos, con un auge entre el II y III. La importancia del asentamiento romano se evidencia gracias a los edificios, las tumbas y la calidad de alguno de los hallazgos. Entre los mismos podemos mencionar recipientes de cerámica (terra sigilata y verde), ampollas y vasos de vidrio, fíbulas, estructuras sepulcrales, fragmentos de enlucido pintado, cinturones con apliques de bronce o agujas de hueso para el pelo (generalmente como ofrendas funerarias).

Es durante estos años de investigación cuando en el interior de las minas se encontraron cuerpos perfectamente conservados, gracias a la acción de la sal, de mineros incluidos sus ropajes que parecer que murieron como consecuencia de un derrumbamiento.
El periodo romano termina con el abandono de la zona en el 488, aunque parte de la población más pobre permanecería en el lugar, lo mismo que pasaba en cualquier otra parte del Imperio durante su caída.

Hiposandalia hallada en Hallstatt (Fuente: http://www.villa.culture.fr/)
El uso de las minas y control comercial por parte de los romanos se evidencia principalmente por un factor básico de la producción: la exportación. Hallstatt cuenta con un amplio sistema de caminos que vieron aumentada su confluencia en época romana (entre otras) y que permitían el transporte de la sal a los territorios colindantes y la llegada de cualquier producto necesario para los pobladores y mineros de la salina. Determinados por la geografía del valle, los caminos que llegaban y salían de Hallstatt fueron siempre terrestres y en los mismos se han encontrado depósitos de objetos de época romana imperial además de una serie de infraestructuras con lo que se conoce como “altar de ceniza” (lugar donde se quemaban restos vegetales y animales como sacrificio a los dioses). Cabe destacar las hiposandalias (calzado de hierro) de los animales de tiro utilizado para el transporte de mercancías halladas en una carretera de época romana que conectaba Hallstatt con el lago Traunsee.

Firmado por:
José Ramón Baldellou Alonso

Bibliografía:
  • Fernández Götz, Manuel Alberto (2009): Una historia ligada a la sal: Hallstatt y Hallein en La explotación histórica de la sal: investigación y puesta en valor, SEHA, Toledo
  • Kern, Anton; Kowarik, Kerstin; Reschreider, Hans y Rausch, Andreas W. (2013): El reino de la sal. 7000 años de historia de Hallstatt, Fundación C.V. MARQ, Alicante
  • Menéndez Pérez, Emilio (2008): Las rutas de la sal, Netbiblo, La Coruña


viernes, 11 de noviembre de 2016

Una salina de exterior en Maccarese, Italia. El origen.

¡Buenas noches! Dejamos un poco atrás la teoría para comentar ejemplos de manera más ilustrativa. Así pues, os damos la bienvenida a Maccarese, donde se han hallado diferentes evidencias de una antigua salina romana, pero no sólo eso...


Maccarese se encuentra en la costa oeste, al norte de Teverel. En las últimas décadas ha sido objeto de un rápido proceso de urbanización que ha transformado grandes areas destinadas al uso agrícola en zonas urbanizadas. Por lo tanto, el patrimonio se ha visto en peligro y la arqueología preventive tuvo que actuar. Por este motive, el yacimiento denominado Campi Salinarum Romanarum ha sido tan bien estudiado.




Este estanque ha sido, desde hace milenios, uno de los principales centros de atracción para las personas que frecuentan esta zona, afectando de este modo al paisaje y, consecuentemente, a los diferentes estilos de vida, los procedimientos de establecimiento y, no menos importante, el desarrollo socioeconómico. Así surge la historia de una salina que comenzó siendo dulce.

No es casualidad que en los tiempos prehistóricos finales, cuando el Maccarese Pond era un gran lago de agua dulce separada del mar por cordones de dunas, las poblaciones asentadas en sus orillas explotasen la reserva de agua para sus actividades, especialmente para la cría de ovejas y cabras. De hecho, este período pertenece la evidencia arqueológica más antigua identificada de aldea neolítica en la península.

Según algunos estudiosos entre los siglos IX y VII a. C, como consecuencia del avance de los cordones de dunas que separan la Stagno Maccarese del mar, estaba la entrada de agua del mar, por lo tanto, el estanque de agua dulce se transformó en una gran laguna de agua salobre, que fue rápidamente explotada por la creación de instalaciones para la producción de sal.

Mapa de Macaresse donde están señaladas las salinas.
G. B. Cingolani, Topografia geometrica dell’Agro Romano, 1774.
Parece obvio que este territorio, antiguamente, supusiera una importante zona estratégica; su posesión, controlando la desembocadura del Tíber, garantizaba la principal vía de comunicación con las zonas del interior de la península y, sobre todo, la explotación de las salinas costeras y por lo tanto el control de la producción y el comercio de la sal, o sea "el oro blanco" de la antigüedad.


No obstante, el norte del río, fue interés en el siglo V a.C del área etrusca y fue atrapado por el territorio de la ciudad de Veyes, que  pertenecían también a las instalaciones mineras de sal, como una reminiscencia de las fuentes antiguas. Por lo tanto, no es casualidad que la larga guerra entre Roma y Veyes (etruscos) ha sido descrito por algunos estudiosos como una "guerra por la sal" también dirigida a la posesión del distrito costero importante de solución salina.


Durante el estudio arqueológico realizado se ha descubierto también un extenso complejo de conductos romanos y los restos de un largo dique de ánforas y suelos que datan de las antiguas marismas romanas. Junto a estos restos, un poco más al sur se ha halla un edificio datado entre el siglo I a.C y el siglo II d.C. Fue identificado como un edificio destinado al almacén, oficina o residencia de los trabajadores y que pudo estar estrechamente ligado a las actividades que tuvieron lugar en las marismas. Dentro de este edificio, además, se encontraron fragmentos de dos bloques de travertino, cuidadosamente colocados dentro de un agujero en el suelo. Los dos bloques son idénticos en forma, tamaño y tratamiento superficial y uno de ellos contiene una inscripción en frente con una dedicación a Neptuno de dos conductores Campi Salinarum Romanarum, y de ahí el nombre del yacimiento.

Bibliografía:

Cinzia Morelli et Viviana Forte, « Il Campus Salinarum Romanarum e l'epigrafe dei conductores », Mélanges de l'École française de Rome - Antiquité [En ligne], 126-1 | 2014, mis en ligne le 30 juin 2014, consulté le 10 novembre 2016. URL : http://mefra.revues.org/2059 ; DOI : 10.4000/mefra.2059

Brigand, R., & Weller, O. (2015). Archaeology of Salt: Approaching an invisible past. Leiden (Países Bajos): Sidestone Press.


Firmado:

Laura Pascual Fernández